Entrenamiento Mental y Golf Amateur

Todos los déficits de habilidades mentales relacionados con el desempeño y el rendimiento en golf pivotan en torno a tres ámbitos: el comportamiento (parte conductual), el pensamiento (parte cognitiva) y las emociones (parte afectiva) y es absolutamente necesario comprender que la conducta y el comportamiento siempre dependerán de cómo se piensa y cómo se siente, esto es de los pensamientos y las emociones.

Llevo tiempo ayudando a golfistas amateurs a maximizar sus habilidades mentales para la concentración, el foco atencional, la autoconfianza, el diálogo interno, la gestión de los pensamientos, la motivación, la visualización, permanecer en el presente o la relajación entre otras habilidades, tratando con ello de que consigan su máximo potencial, de que puedan realizar su mejor desempeño posible y de que obtengan el mayor rendimiento deportivo que puedan lograr.

Esta ha sido y es una tarea que ha tropezado y tropezará con inconvenientes que obedecen a distintos factores como pudieran ser la edad del deportista, su falta de compromiso, la falta de una buena cultura deportiva en su entorno, la ignorancia del valor e importancia que tiene el entrenamiento mental, la búsqueda exclusiva de resultados o la preponderancia y orientación hacia el ego.

Es cierto que para quienes se acercan al golf por un simple motivo de recreación y de pasatiempo, convencerles de la necesidad de establecer una planificación de objetivos o de un entrenamiento periódico ya sea físico, técnico o mental resulta una tarea prácticamente imposible.

En todo caso, nadie debería renunciar a establecer unos parámetros mínimos que le permitieran establecer sus propias metas y evaluar sus actuaciones, pues no se puede olvidar ni ignorar que el deporte siempre consistirá en la búsqueda de la mejora física, técnica y mental de la persona y del propio deportista.

Si tuviera que responder a la pregunta de cuáles son los factores que perjudican más al jugador o jugadora de golf amateur en alcanzar su auténtico potencial, no dudaría en decir que principalmente son, de un lado el no tener compromiso y de otro, no disponer de una mínima estructura a modo de plan esencial mínimamente detallado o, al menos, pormenorizado de manera simple para alcanzar los objetivos que se hubiera fijado, sin importar que los mismos fueran ambiciosos o no.

Claro que existen niveles de compromiso con el golf que se dan desde el jugador o la jugadora profesional hasta el jugador o la jugadora amateur (sea cual sea su nivel de competición), pero a pesar de esa diferencia de niveles y compromisos todos y todas deberían estar convencidos de que la mejor herramienta de organización para la consecución de objetivos a corto, mediano y largo plazo es la planificación.

Parece evidente que al o la golfista amateur le resulta más accesible establecer algún tipo de dedicación temporal para la mejora de su condición o habilidad técnica, lo que está en consonancia con la tradición y creencia de que principalmente esta es la habilidad que debe perfeccionar por encima de cualquier otra, pero a pesar de la incomprensión, la ignorancia, las dudas y la desinformación, el entrenamiento mental debería estar, al menos, a la par con el entrenamiento técnico y en algunas casos por delante del mismo.

Siempre me ha sorprendido la falta de procesos de evaluación del jugador o jugadora amateur para conocer qué objetivos necesita tener en cuenta con los que mejorar sus debilidades o con los que aumentar sus fortalezas pues, en parte, solamente necesitaría revisar algunas estadísticas de su juego o reconocer sus actitudes y comportamientos cuando juega, para conocer algunas de las necesidades de naturaleza técnica o mental que debería entrenar.

Nadie puede cambiar nada por el simple hecho de enunciarlo o por el mero empeño. Dedico una buena parte de mis esfuerzos a tratar de exponer las causas y motivos que impiden a los y las golfistas amateurs a progresar y a mejorar en su juego y cuyo fundamento, asiduamente, se encuentra en la ausencia de las habilidades mentales que les permitirían conseguir ese progreso y esa mejora, más que en sus carencias técnicas.

En todo y toda deportista, sea cual sea su nivel, anida siempre la voluntad de progresar y mejorar tanto a nivel personal como deportivo por lo que, sin lugar a ninguna duda, todo y toda golfista amateur debería acceder al conocimiento y práctica de las habilidades mentales. En verdad las necesitan. El mundo del golf amateur ha permanecido demasiado tiempo alejado del entrenamiento mental y aún hoy permanece ajeno al mismo. Ojalá estos posts sirvan para estimular el interés por él.

Foto: de Christoph Keil en Unsplash

Francisco González

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