La Importancia del Entrenamiento Mental en Golf

El golf es un deporte individual de una gran complejidad técnica que demanda altas dosis de adaptación, de resiliencia, de control emocional y de esfuerzo aeróbico, entendiendo por esfuerzo aeróbico la capacidad del organismo para funcionar eficientemente y llevar actividades sostenidas con un poco de esfuerzo, poca fatiga, y con una recuperación rápida, derivándose tal esfuerzo, para el golf, de la particularidad de que la duración de un partido oscila estadísticamente entre las cuatro y las cinco horas. Tanto todas estas características como el hecho del mucho tiempo de que se dispone entre golpe y golpe hacen que el juego del golf, ya sea a nivel de recreación o de competición, exija un rendimiento mental óptimo que permita una adecuada activación, un elevado control de la atención, una buena gestión de los pensamientos y emociones, una buena capacidad de análisis y de la toma de decisiones así como una buena aportación de autoconfianza dado el hecho de que el jugador o la jugadora amateur de golf tiende a pensar demasiado, tanto en aspectos internos como externos del juego mientas está jugando.

Ante esta naturaleza intrínseca del golf los y las golfistas y especialmente más aún los niños, niñas y jóvenes que lo practican van a estar bajo un estrés físico y emocional importante. Todo jugador o jugadora de golf siente la presión del juego y de pensar exclusivamente en el resultado. En el caso de los niños, niñas y jóvenes esa presión puede provenir normalmente de sus entrenadores, de sus padres, madres, compañeros o también de la que se ponen a sí mismo. En el caso de los adultos esta presión suele originarse en ellos mismos, ya sea por razones de autoestima, de ego, o de reconocimiento social. Sin lugar a dudas este tipo de estrés crónico puede distraer a los y las golfistas de sus objetivos y si no se corrige puede provocar alteraciones de salud mental y física.

Es cierto que las exigencias para los y las golfistas amateurs no son las mismas que las de un o una profesional, pero también no es menos cierto que algunos de los requerimientos que el golf les impone y solicita afectan no solamente a su nivel de desempeño y rendimiento sino que además, en buena medida, pueden afectar a su salud mental y física.
En un estudio realizado por la profesora Maria Stokes en la Universidad de Southampton y el Dr. George Salem en la Universidad del Sur de California, se concluye:
“El estudio de fuerza y equilibrio, realizado con dos grupos de muestra durante dos años ha indicado que los golfistas mayores tienen y desarrollan beneficios de fuerza y equilibrio”

Si los beneficios que el golf puede aportar a la salud física son múltiples y variados estos son algunos de los que puede aportar a la salud mental:

– Mejorar la concentración.
– Aprender a gestionar los contratiempos.
– Reconocer la tensión en el cuerpo y saber cómo liberarla.
– Conectarse con los golpes de una manera que ello permita acceder a la mente atlética, en lugar de tener interferencias por pensar demasiado.
– Aprender a acceder libremente al «presente» donde el miedo no es la componente clave.
– Desarrollar un sentido optimista sobre el juego y ver automáticamente los aspectos positivos en cualquier situación.
– Aprender a evaluar (objetivamente) el juego para centrarse durante las prácticas en las áreas de debilidad.
– Mejorar el desempeño de golf mediante habilidades humanas transferibles que resultan necesarias para tener éxito en cualquier cosa que se haga.

La neurociencia y la psicología nos dicen que aunque muchos de nuestros rasgos de personalidad son fijos o permanentes existe un porcentaje muy alto de nuestras habilidades mentales que se pueden modificar a través del aprendizaje y el entrenamiento, de manera que desde la perspectiva del nivel de juego de cada jugador y jugadora amateur de golf el entrenamiento mental le va a proporcionar:

– Un mejor nivel de concentración (que se entrena con las Rutinas y la técnica de Quiet Eye).
– Mantener la confianza (que se adiestra con la Motivación y el Diálogo Interno).
– No distraerse con pensamientos negativos y estar en el presente (que se ejercita con el
Mindfulness o Atención Plena).
– Tener un buen nivel de activación (que se entrena con la Respiración y la Relajación).
– No reaccionar a los fallos y errores (que se consigue con la Aceptación).
– No juzgar su juego (que se ejercita con la Mentalidad de Crecimiento y Aprendizaje).
– Ser optimista (que se instruye con Cultivar la Paciencia y la Gratitud).
– Estar relajado y en calma (que se entrena con la Respiración y la técnica de Mushin).

Todos y cada uno de nosotros tenemos, en mayor o menor medida, estas habilidades pero el deporte y especialmente el golf exigen que sepamos cómo ponerlas en práctica en un momento determinado, sobre todo en aquellos momentos, y créame que son muchos, en los que la exigencia del juego hará que se desestabilice emocionalmente.

Foto: Pixabay

Francisco González

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