La Instrucción y el Aprendizaje

Todo golfista debe convencerse de que entrenar al golf y jugar al golf son dos cosas muy distintas. Para mejorar el juego y que las habilidades aumenten hay que orientar la práctica primordialmente hacia la simulación de las condiciones del juego. Para la eficacia y eficiencia del juego del golf hay que establecer ejercicios de exigencia técnica, mental y de habilidad. Hay que usar cuantas variables se puedan dar y puedan existir en los golpes porque en el campo no hay alfombrillas ni el suelo está plano. Para ayudar mentalmente a la mejora de la práctica de los y las golfistas amateurs hace ya algunos unos años configuré la idea de que existen tres tipos de práctica en el golf: la práctica de instrucción, la de corrección y la de simulación. El enfoque mental en cada una de ellas difiere sobremanera y sustancialmente.

La práctica de instrucción esencialmente trataría del ejercicio y aprendizaje de la gesto-forma y de los movimientos que se requieren para hacer los golpes que habrán de moldear el swing. En ella el foco de atención debe ser interno, de manera que deberá ser el hemisferio cerebral izquierdo el que con mayor medida se use pues es el más predispuesto para el entrenamiento, el análisis, las secuencias, las repeticiones y los detalles, lo que no quiere decir que se tenga que prescindir de la mente atlética así como el dejar de lado aspectos relativos al golf mental como pudieran ser la consciencia corporal, concentración, la relajación o la respiración. Desde esa perspectiva mental cobra especial importancia el realizar la práctica de instrucción con el mayor nivel de consciencia corporal posible con el fin de incrementar las percepciones corporales que coadyuvarán en la retención del aprendizaje de las habilidades motoras.

La siguiente práctica sería la de corrección que es muy similar a la de instrucción pero se diferencia de ella en que se trata del aprendizaje de un gesto o movimiento específico o individual que se encontraría integrado dentro del swing o de un golpe. Pensemos por ejemplo en el gesto concreto de bajar por dentro en el downswing. En este caso habría que involucrar a los dos hemisferios cerebrales pues no solo se trataría del aprendizaje sino también del moldeado creativo y visual del gesto en el que el hemisferio derecho es mucho más competente, de manera que el foco de atención tendría que ser tanto interno como externo.

Por último, la práctica de simulación, que es aquella que perseguiría el reproducir las condiciones que se dan en el campo de juego, tratando de que la misma sea lo más parecido a una vuelta real. En este tipo de entrenamiento el foco de atención deberá ser externo buscando un alto grado de concentración, confianza, relajación y motivación. Es importante en esta práctica el tratar de incorporar a la misma el estado mushin y la técnica de quiet eye dado que las mismas habrán de utilizarse en el campo de juego.

Existen varias formas de práctica de simulación, pero las premisas esenciales que configuran la que propongo y que me parece la más orientada a los aspectos mentales es la conformada por las cuestiones siguientes:

– Fijar objetivos reales (del mismo campo de práctica) o imaginarios (simular hoyos del propio campo o de otro cualquiera).
– No repetir ningún golpe al mismo objetivo (como en el campo de juego).
– Realizar las rutinas pre-golpe y post-golpe usando el mayor número de palos posible.
– Emplear el mismo tiempo de acción que se emplearía en el campo de juego.
– Menos es más, practicar calidad no cantidad.

Como se puede observar en este último tipo de práctica se trataría, en definitiva, de introducir en ella las condiciones y la variabilidad del juego real en el campo de juego.

Establecer estas distintas formas de práctica responde al hecho de que muchas de las diferencias entre el campo de prácticas y el campo de juego residen en la mente del jugador o de la jugadora amateur de golf, ya que en el campo de prácticas la mente está tranquila, no hay nada en juego y el swing se puede hacer sin tensión ni presión algunas, todo lo contrario que en el campo de juego en donde la tensión, la duda, el miedo se hacen presentes.

Hacer entrenamientos lo más exigentes posibles, tanto orientados al aprendizaje como a la simulación de juego, permite acercarse a las condiciones mentales existentes en el juego y, además, hacerlo en las condiciones más duras que puedan simularse permitirá entrenar las habilidades que se requieren para la mejora del desempeño y del rendimiento.

También habrá de tenerse muy en cuenta y adquirirá una gran importancia lo que se diga y se exponga en el propio diario post ronda del jugador o jugadora, ya que en él se encontrarán los aspectos que se pueden mejorar y la manera de cómo conseguirlo. También es aconsejable para los y las golfistas amateurs que luchan contra sus emociones el que aprovechen la práctica de simulación para crear un catálogo de aquellos golpes en los que son más deficitarios y que en el campo de juego les provocan emociones negativas, con la finalidad de que puedan practicarlos pero manteniendo una actitud diferente mediante la creación de pensamientos y emociones positivas.

Finalmente conviene recordar la necesidad de enfocarse en el proceso y no en el resultado en cualquiera de las prácticas expuestas pues es ahí en donde también radica una buena parte del éxito de un buen desempeño y buenas ejecuciones en el campo de juego.

Foto: Savannah Lakes Village

Francisco González

www.golfmentalcoaching.com
fggolfmentalcoaching@gmail.com