La presión parental en el golf

No es fácil ser madre o padre de un o una joven deportista, en nuestro caso de un o una golfista, pues todo padre o madre se siente impulsado a participar del disfrute de sus hijos e hijas cuando practican un deporte que les gusta; pero no debemos olvidar que los padres y las madres somos protagonistas y referentes para ellos y ellas, además de ser sus primeros ejemplos y guías con los que hacer frente a la vida, así como a las dificultades y exigencias que se van encontrando en su desarrollo personal y en su desarrollo deportivo.

Resulta evidente que nuestra influencia como madres y padres en la niña o el niño alcanza a todos los aspectos y cuestiones en las que se ven implicados como personas y, como no podría ser de otra manera, a todos los aspectos que se derivan de la práctica deportiva por la que se sientan atraídos. Esta implicación parental en el deporte influirá de manera negativa o positiva no sólo en la relación personal y familiar sino que se extenderá a la propia relación de la niña o el niño con el deporte que practica.

El psicólogo deportivo Manuel Caragol Pugés certeramente nos dice:

“el acompañamiento que como padres y madres de los deportistas jóvenes podemos hacer es desde el apoyo emocional, buscando empatizar en cada momento con sus reacciones e intereses acerca de su disciplina deportiva. Al mismo tiempo, entender que el protagonista o la protagonista principal de esta práctica deportiva es nuestro hijo/a, esta mirada nos facilitará acercarnos más a sus dudas, entender mejor sus reacciones y en último término orientarlo adecuadamente en la búsqueda de soluciones”.

Es necesario insistir en entender, como se ha dicho, que la presión parental puede influir positiva o negativamente. Los estudios científicos revelan que la actitud parental puede afectar a las conductas de sus hijas e hijos en el deporte y a su rendimiento deportivo, además de producir cambios afectivos y emocionales relacionados con el incremento de la ansiedad y estrés e incluso de burnout.

Es indudable que la adecuada implicación parental afecta al compromiso y continuidad de sus hijas e hijos con el deporte, influye en la transición de unos y otras hacia el alto rendimiento garantizando una apropiada carrera deportiva y garantiza una adecuada formación a través de la práctica deportiva.

Cuando la participación de padres y madres excede los niveles considerados óptimos por el niño o la niña se generará una mayor presión parental y por el contrario cuando la participación parental esté por debajo de los niveles considerados óptimos por parte de ellos o ellas se generará una baja presión parental.
Podría entonces definirse la presión parental como la discrepancia entre los niveles de implicación parental en la práctica deportiva de sus hijas e hijos y las expectativas de implicación que ellas y ellos tienen de sus padres.

El coach deportivo Tomás Lozada expone claramente los errores comunes que padres y madres deberían evitar en la práctica deportiva de niños/as y jóvenes, los cuales he adaptado a la práctica del golf:

Sobrevalorar el éxito: A menudo, los padres se centran en el resultado final del partido o la competición, en lugar de valorar el esfuerzo y el progreso de sus hijas e hijos. Esto puede llevar a una presión excesiva y una falta de disfrute en el golf para ellas y ellos.

Ser demasiado críticos: Los padres pueden ser muy críticos con sus hijos durante los entrenamientos o las competiciones, lo que puede dañar su autoestima y su confianza. Esto también puede llevar a una falta de confianza en sí mismos y a una falta de satisfacción con el golf.

Vivir a través de sus hijos: Algunos padres pueden querer que sus hijos logren lo que ellos no pudieron lograr en su vida deportiva, lo que puede llevar a una presión excesiva y una falta de disfrute en el golf para los niños y niñas.

No respetar los límites de sus hijos: Es importante que padres y madres respeten los límites de sus hijos e hijas en cuanto a su nivel de interés y habilidad en el golf. Presionarlos para que jueguen más allá de su habilidad puede llevar a la frustración con el golf y a la eventual renuncia del niño o la niña a practicarlo.

Comportarse inadecuadamente en sus partidos: Los padres a veces pueden comportarse de una forma no útil en los eventos deportivos, haciendo gestos y expresiones corporales, siguiendo de cerca a sus hijas o hijos, manifestando verbal o corporal sus fallos o aciertos todo lo cual les afecta emocionalmente y repercute negativamente en su rendimiento.

No fomentar el deporte como una forma de disfrute y ejercicio: Es importante que los padres y madres fomenten el deporte como una forma de disfrute, formación y ejercicio cuando se trata de niños o niñas en edad infantil. Las exigencias y obligaciones de la alta competición deberían iniciarse a través de una adecuada preparación mental, física y técnica en manos de entrenadores y entrenadoras cualificados siendo el rol parental el de apoyo y comprensión.

A modo de conclusión, el rol parental – tanto en la iniciación como en la competición o la alta competición – será entender que el protagonista que va a vivir las experiencias deportivas de mayor intensidad es el niño, la niña o el/la joven golfista y por ello su misión como padre o madre será la de facilitar los aprendizajes y estimular la implantación de valores positivos para el desarrollo deportivo y personal de sus hijas e hijos.

Foto: de Ilse Orsel en Unsplash

 

Francisco González

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